28/03/2020
FÁBULA 1. EL PASTOR MENTIROSO
Pedro era un pastor que cuidaba cuidadosamente de sus ovejas, las llevaba a pastar por una colina cercana al pueblo y él mientras tanto descansaba.
Se le hacía muy aburrido estar solo así que decidió gastar una broma a sus amigos del pueblo. Bajó corriendo la colina, gritando:
- ¡Amigos ayuda, el lobo está atacando a mis ovejas!
Los pueblerinos subieron la colina a toda prisa para ahuyentar al lobo y cuando llegaron se encontraron con el rebaño tranquilo y sin rastro del lobo. Pedro se rió y les dijo que era una broma. Los vecinos del pueblo se rieron y volvieron a sus quehaceres diarios.
A los pocos días, Pedro no satisfecho con la primera broma volvió a llamar a los vecinos, estos volvieron a subir y resultó ser otra broma pesada de Pedro. Los vecinos enfadados con el pastor decidieron no volver a hacerle caso.
Un día el lobo vino de verdad y Pedro pidió ayuda a la gente del pueblo, estos cansados de sus mentiras no le ayudaron y el lobo mató a todo el rebaño.
Moraleja: La mentira nunca es buena amiga, pues cuando esta se vuelve verdad ya no tiene valor.
31/03/2020
FÁBULA 2. EL ELEFANTE Y EL RATÓN


Un día como otros tantos en la sabana, un elefante enorme dormía la siesta. Mientras, unos ratoncitos jugaban al escondite a su alrededor, y a uno de ellos, que siempre perdía porque sus amigos lo encontraban enseguida, se le ocurrió esconderse en las orejas del elefante.
-A nadie se le ocurrirá buscarme allí, ¡por fin ganaré!- pensó el pequeño ratón.
Pero, no todo salió bien, sus movimientos despertaron al elefante. El elefante muy molesto, pisó la cola del ratoncito con su enorme pata y le dijo:
-¿Qué haces aquí? Apártate o te voy a volver a aplastar con mi enorme pata para que aprendas a no molestarme mientras duermo.
-Por favor elefante, no me pises. Si me perdonas la vida yo te deberé un favor- le suplicó el ratoncito mientras lloraba.
-Te soltaré solo porque me das lástima, pero no para que me debas un favor- le contestó el elefante riéndose. ¿Qué podría hacer un insignificante ratón por mí?
Entonces, el elefante soltó al ratón. Semanas más tarde, mientras el ratoncito jugaba con sus amigos, se encontró con el elefante atrapado bajo las redes de un cazador. Estaba muy débil porque había luchado durante mucho tiempo para liberarse, y apenas le quedaban fuerzas. El ratoncito se puso a roer las cuerdas y después de un rato, logró liberarlo. El elefante estuvo enormemente agradecido al ratón, y nunca más volvió a juzgar a nadie por las apariencias.
Moraleja: nunca hay que juzgar a nadie por su apariencia, sin conocerla. Una persona tiene muchas cualidades que a simple vista no se ven.




























